sábado, 12 de julio de 2008

Era necesario despedirme


Ya me iba a dormir, pero estando en ello, no puedo dejar de pensar en la gran perdida que hemos tenido hoy. Hoy nos ha dejado Oliva. Buena gente, una señora de los pies a la cabeza, una gran mujer, buena madre y abuela. Nos dejo como era ella, sencillamente sin enterarnos. Recibí el mazazo esta mañana, de manos de su nuera. No me gusta este tipo de entradas pero ella se lo merece. Espero deseo y creo que nuestra madre; Nuestra Señora de la Soledad,
nos ayude a tenerla presente entre nosotros, y que su marido Carlos y sus hijos tengan mucha fuerza para superar su ausencia. Tanto su Marido como sus hijos, compartimos fatigas debajo del manto de Nuestra Madre.

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