miércoles, 26 de febrero de 2014

El toque que alienta...



Cuando estas solo... y fluye la guitarra... entonces siento, vuelo, el alma se despereza y la grandeza del flamenco, los latidos del corazón son puramente sentimiento. Tan solo oír tu guitarra me alimento, me posee y libera el arte que siento. Nunca mueres pues tú has sembrado entre nosotros la pasión por esto... un modo de vida, lo nuestro. Cada da vez que te escucho estoy entre dos aguas, el genio y duende. Dios te tenga en su Gloria Maestro.

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