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domingo, 18 de mayo de 2008

"Philos-hipos"


Desde antes de que “antes” existiera, el hombre ha encontrado en el Caballo un ser admirable. En los tiempos que corren, en los que la falta de reflexión diaria es más que evidente, vuelven a nuestras entrañas las acciones y pasiones de nuestro inconsciente ancestral. Es precisamente ahí, donde se encuentra el amor por los caballos. En nuestro subconsciente más oculto todos tenemos un pequeño Felipe: Philos-hipos, es decir, amigo de los caballos.

Es este y no otro, el motivo por el que incluso en las más pequeñas ferias, la plaza se llena hasta la bandera en las tardes de rejones.

Para situar al “arte” del rejoneo es el lugar que (yo creo) le corresponde (hoy en día), habría que hacer un análisis del público que va a verlo. Como detalle, la mayoría de ellos comentan abiertamente: “las corridas no las sigo, sólo me gustan los caballos”. Ese es el meollo: la mayoría del público de rejones ya a ver un circo en el que la bestia es el toro y la bella es el caballo.

¿Quién saldrá en defensa del verdadero rejoneo? En las retrasmisiones televisadas, los locutores se afanan en explicar los cites del caballo, los embroques, la colocación de los rejones…poco importa cuando el rejoneador en vez de como artista se comporta como malabarista y le da al público únicamente un espectáculo circense, sin pensar las consecuencias que para la fiesta tendrá. ¿Qué le gusta a la gente? ¿La emoción del que el toro casi hiera al caballo? Pues pongamos los hijares de frente que, total, no son mis costados. Si con eso no consigo orejas, me pongo a dar piruetas a lo loco aunque el toro esté mirando al tendido. En fin (patatas en latín).

Podríamos pensar que la gente quiere ver caballos hermosos, pero tampoco. ¡¿Cuántas veces hemos vistos las gradas vacías en los concursos de doma vaquera?! ¿Que buscamos en el rejoneo? ¿Doma? En el 2008 la doma se encuentra en la arena de las pistas de concurso. ¿Buscamos conjunción hombre-caballo frente a la bravura del toro? Muy pocos de los espectadores del rejoneo han visto en su vida acoso y derribo. ¿Buscamos belleza? Si no se nos pone la carne de gallina viendo a una jaca al paso, con impulsión, meneando el mosquero, ¡Dios, estamos perdidos!

Esta entrada es de Beatriz. Experta jinete en doma vaquera.